- ANTES DEL SILENCIO HABLÓ…
Por Víctor Flores
Hace apenas unas semanas, tuve el privilegio de entrevistar a Mario Machuca, ex líder de la CROC Cancún, pionero sindical y testigo clave del nacimiento y transformación de este destino turístico.
En esa conversación íntima —la última antes de su trágico asesinato— Mario compartió 40 años de historia, lucha y visión. Reveló secretos del desarrollo de Cancún, testimonios de los trabajadores que lo levantaron, y consejos para los inmigrantes e inversionistas que aun creen en el destino y el sueño caribeño.
Hoy la comparto como homenaje.
Porque su voz merece ser escuchada.
En sus palabras hay memoria, advertencia y legado. Y en su partida, una herida que Cancún aún no sabe cómo cerrar.
Mario habló del Cancún que nadie cuenta, de anécdotas históricas, de la lucha obrera y el turismo, de su rol en la CROC, me compartió consejos para los que vienen, inmigrantes e inversionistas y finalmente me dejó su visión de futuro de este destino.
- Machuca, creyó en el Caribe Mexicano como tierra de oportunidades
Durante cuatro décadas, caminó las calles, los hoteles y los restaurantes de Cancún como un obrero más, aunque con la voz firme de un líder que supo ganarse el respeto de miles de trabajadores de la industria turística.
Llegó en los años en que Cancún aún era un proyecto en construcción, y desde entonces apostó su vida a este destino que pronto se convertiría en el corazón turístico del Caribe Mexicano.
Los últimos ocho años encabezó la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) en Cancún, el sindicato más importante del sector hotelero y gastronómico, que agrupa a miles de empleados que, día tras día, hacen posible que la maquinaria del turismo funcione.
Machuca era, sobre todo, un hombre cercano: conversaba con la misma naturalidad con un mesero que con un inversionista, convencido de que Cancún se construye con todos.
- En la entrevista reflexionaba sobre lo que significaba haber dedicado la vida a la defensa de los trabajadores:
Con la serenidad de quien conocía bien los claroscuros del Caribe Mexicano, reconocía que detrás de los grandes resorts, de las postales de playa y del glamour, hay miles de historias de sacrificio y de sueños que comienzan con una maleta en la mano.
“Cancún ha sido tierra de oportunidades, pero no regala nada. Aquí hay que venir dispuesto a trabajar, a dejar atrás el confort y el arraigo, porque este destino está hecho de esfuerzo, de disciplina y de paciencia. Quien llega con esa mentalidad, puede crecer.”
“El reto no es solo abrir un negocio o conseguir un empleo. El reto verdadero es integrarse a una comunidad que ya tiene su propia dinámica.
Un líder que marcó Huella
Llegó en 1985, cuando el destino apenas tenía 6 mil habitaciones de hotel y todavía había que “picar piedra” para abrir camino. Desde entonces dedicó su vida al sindicalismo y al servicio de los trabajadores de la industria turística, hasta convertirse en secretario general de la CROC Cancún, cargo que ocupó los últimos ocho años.
Cancún lo vio crecer, y él vio crecer a Cancún.
En sus palabras, subrayó, “Cada habitación genera bienestar, empleos directos e indirectos. La competencia laboral es fuerte, pero hay oportunidades para todos.”
Machuca insistía siempre en la preparación como la clave para sobrevivir y prosperar en un destino turístico tan dinámico:
“El trabajador que no se capacita, se rezaga. Hay un escalafón de oportunidades para todos, pero cada vez el escenario es más exigente. El capitán de meseros de un hotel del centro no tiene asegurado el mismo puesto en un resort de la zona hotelera o de la Riviera Maya. Aquí hay que actualizarse, certificarse y estar dispuesto a aprender.”
“Un destino como Cancún no se sostiene solo con hoteles; necesita trabajadores con perfil, con arraigo, con visión. Esa es nuestra tarea como organización sindical: acompañarlos en ese proceso.”
El reto de inmigrar a Cancún
Para los inmigrantes que llegaban con ilusiones y maletas cargadas de sueños, Machuca fue claro:
“Cancún es tierra de oportunidades, pero no es fácil. La vivienda es cara, la alimentación también. El que viene tiene que estar consciente de que entrará a un proceso de selección y que va a competir. Aquí no se gana en dólares, aunque algunos reciban billetes verdes de propina. Es un error venir con los ojos cerrados.” Afirmó.
Recomendaba llegar informados, aprovechar las bolsas de trabajo y las herramientas tecnológicas para anticiparse al reto, y entender que la competencia no solo es con mexicanos, sino también con comunidades extranjeras que ocupan nichos específicos del mercado laboral.
Los riesgos sociales
Machuca no ignoraba el lado oscuro del Caribe Mexicano. Advertía que el “ambiente de fiesta” podía atrapar al trabajador, derivando en alcoholismo, drogadicción, divorcios o desintegración familiar.
“Cancún también es el paraíso del divorcio. Cuando papá y mamá trabajan por separado, la familia se resiente. Hoy incluso las estadísticas muestran que el consumo de alcohol en mujeres se ha igualado al de los hombres. Eso genera conflictos y abandono de menores.”
Por eso, desde la CROC, me compartía, se impulsaron programas de prevención de adicciones, violencia intrafamiliar y delitos cibernéticos, así como actividades comunitarias para fortalecer el tejido social.
Raíces y futuro
El crecimiento de Cancún le permitió ver cómo los hijos de los pioneros ya ocupan posiciones de liderazgo en hoteles y empresas turísticas. Para él, esa segunda generación tenía una ventaja: “No se deslumbran con el destino, saben aprovechar mejor las oportunidades.”
Su consejo era claro:
“No importa el oficio ni la profesión. Siempre hay que buscar ser el mejor. El Caribe Mexicano abre oportunidades a todos, pero exige trabajo, dedicación y disciplina.”
Un legado vigente
Mario Machuca comenzó a trabajar a los 14 años, se integró a la industria turística a los 16, y nunca dejó de avanzar. Fue dirigente juvenil en la Ciudad de México, impulsor de contratos colectivos, secretario de productividad en el sureste, diputado federal y, finalmente, líder de la CROC Cancún, con más de 250 mil trabajadores afiliados en Quintana Roo.
Nunca pensó en Cancún como un lugar de paso, sino como la tierra donde podía construir un futuro propio y colectivo. En su visión, el Caribe Mexicano seguirá siendo tierra de oportunidades mientras haya trabajadores y empresarios dispuestos a crecer juntos.
- Hoy, sus palabras resuenan como un legado a quienes sueñan con llegar al Caribe Mexicano:
“Este destino es una bendición, pero no regala nada. Aquí hay que venir con disposición, con ganas de trabajar y con la conciencia de que el verdadero éxito no se mide en dólares, sino en la capacidad de construir una vida con dignidad.”
IN MEMORIAM
Este trabajo se publica como un homenaje a Mario Machuca Sánchez, líder que marcó una huella en el sindicalismo y en la vida de Cancún. Su legado permanece en las historias de quienes lo acompañaron en la construcción de un destino de oportunidades.
P.D. La entrevista es parte de una serie de conversaciones con empresarios, lideres y pioneros, protagonistas del éxito, que serán publicadas en un libro próximamente.
¡ESPÉRALO!

